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sábado, 11 de febrero de 2017

Siempre nos quedará Atenas.

Un mes y dos días.

Treinta y tres días.

Ese es el tiempo que llevo en Madrid, en mi casa, en mi salsa. Esos son los días que llevo sin dormir bien.

Tanto el día nueve de enero como el diecinueve de septiembre están grabadas a fuego en mí; son las fechas de mis despedidas, de los adioses de mis amigos, los cuales considero mi segunda familia. Nunca imaginé que me costaría tanto decir "hasta luego"-con tintes de "adiós"-, que dolería tanto..., hasta que tuve que hacerlo por segunda vez.

lunes, 20 de abril de 2015

Ciudadanos de un lugar llamado mundo. Parte II

Inmigración.

Una palabra, once letras, miles de vidas, deseos de vivir, millones de sueños, muchos problemas.

Así se podría definir la palabra "inmigración" en pocos términos, pero realmente, ¿qué es la inmigración? Inmigrar -la siguiente definición está sacada de la RAE- es "persona o personas que se establecen en un país, que no es el de origen, para formar nuevas colonias o domiciliarse en las ya creadas". Si es algo tan sencillo y tan banal como eso, ¿alguien caritativo me puede explicar por qué narices a la gente le agobia tanto la inmigración? Porque por lo que he visto, oído y escuchado, da igual que la inmigración sea legal (que la persona que se instala en el país receptor tenga los "papeles" en regla) o ilegal (que el susodicho no tenga "papeles"), a muchas personas del país en el cual se instalan los inmigrantes siempre van a tener pegas burocráticas, prejuicios socio-culturales y/o peligro de marginalidad.

Os preguntaréis que por qué saco el tema de la inmigración... la respuesta es muy fácil.

sábado, 10 de enero de 2015

Cuando la humanidad perdió lo esencial.

A media mañana del día siete de enero de 2015 en París (Francia) el humor fue asesinado. La sede de la revista satírica "Charlie Hebdo" fue atacada por, al menos, dos individuos yihadistas (lobos solitarios). Antes de ayer murió tiroteada una joven policía francesa también por un acto yihadista y, con motivo de los atentados —pero no por ello defendibles—, en la mezquita de Le Mans fueron lanzadas tres granadas de fogueo además de descubrir un impacto de bala en una ventana del edificio.

En diciembre del año pasado, desde Pakistán nos llegaba la triste noticia de una matanza realizada por talibanes en un colegio militar; murieron 148 personas de las cuales 132 eran niños. Sin salir de Pakistán recordamos a Malala, la joven activista que recibió un tiro en la cabeza por querer estudiar. En abril del 2014 más de doscientas niñas fueron secuestradas de una escuela como parte de una campaña política en contra de la educación occidental de los estados de Borno, Yobe y Adamawa. Abubakar Shekau, reivindicó el secuestro a través de un vídeo donde afirma que las vendería en el mercado y que la educación occidental debía cesar. Una niña raptada en un secuestro anterior, y que pudo escapar, cuenta que las cautivas eran violadas varias veces por día y forzadas a convertirse al islam bajo pena de muerte.

Alrededor de 300.000 niños son obligados a convertirse en soldados en todo el mundo. Niños que luego matarán a sus padres sin ser conscientes de ello porque están bajo el influjo de las drogas. En Israel y Palestina mueren centenares de personas en cada encontronazo; unos mueren asesinados por Hamás, otros por los israelís. La mayoría son civiles.

domingo, 23 de febrero de 2014

Ciudadanos de un lugar llamado mundo. Parte I

Ucrania, Venezuela, Siria, Egipto y otros muchos más países tienen algo en común, algo que les hace grandes y a la vez trae la muerte a sus vidas: la unión del pueblo para pedir cuentas a sus gobernantes. En estos países, los ciudadanos se han puesto de acuerdo para salir a la calle y exigir a los que dicen que velan por ellos lo que les prometieron o, simple y llanamente, la paz y la justicia que se merecen; a cambio, el poder del país ha contestado a sus protestas con represión, negativas y antidisturbios. Todo muy democrático, ¿verdad?

En pleno siglo XXI me asusta pensar que esos mismos que aclaman a la libertad, a la justicia, a la igualdad y al poder de la decisión del ciudadano sobre el país, comúnmente llamado democracia, son esos mismos que cuando las personas de a pie están descontentas con su gestión o sus acciones, son los primeros en acabar con el derecho de manifestación y tachar como sublevados, antipatriotas, fascistas, terroristas o busca pleitos a esos ciudadanos que sólo piden lo que es suyo. Bueno, lo peor de todo no es cuando tachan a los ciudadanos a los cuales gracias a sus votos están en el poder y a que se deben, lo peor es cuando tachan el derecho que los otros imploran de demagogo, antinatural o de estar politizado -já, como si pedir la igualdad entre clases, sexos o religiones fuera idea del mismísimo Lúcifer-.

domingo, 12 de mayo de 2013

Escraches, escraches everywhere.

¿Quién aquí no ha oído hablar de los famosos escraches? En el telediario están día sí y día también, por no nombrar a los políticos, que hablan de ellos sin reservarse sus opiniones sobre este tipo de manifestación. ¿Pero realmente sabemos lo que son los escraches? ¿Lo qué hacen o por qué lo hacen?

Según la Wikipedia (-¿qué haríamos sin ella?-) define el término escrache como un tipo de manifestación pacífica en la que un grupo de activistas de Derechos Humanos se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar. Se trata de una palabra en jerga para referirse a un método de protesta basado en la acción directa, que tiene como fin que los reclamos se hagan conocidos a la opinión pública. En el caso de España, el reclamo de los escraches no es otro que los desahucios, las hipotecas abusivas y la vulnerabilidad de los ciudadano con respecto a los banco y su ley hipotecaria.

Entonces, si son sólo manifestaciones pacíficas, ¿por qué sueltan veneno de ellos en televisión? os estaréis preguntando, ¿no? Pues muy sencillo: los escraches están casi rozando el acoso, la coacción y la intimidación, según la Asociación de Jueces y Magistrados Francisco de Vitoria, quienes consideran delito este tipo de manifestaciones.

viernes, 1 de marzo de 2013

Malala Yúsafzai, la revolucionaría pakistaní.

Hace unos meses, concretamente el 9 de octubre de 2012, en Mingora (Pakistán) una niña pakistaní fue agredida por un miliciano perteneciente al TTP (Tehrik e Taliban Pakistan) que disparó a la chica con un fusil impactándole una bala en el cráneo, por lo que necesitó ayuda médica urgente (fue trasladada de inmediato en helicóptero a un hospital militar). Ehsanullah Ehsan, portavoz de TTP, afirmó que intentarían un nuevo ataque contra esta misma niña. La chica en cuestión se llama Malala Yúsafzai.

Y todos os preguntaréis que quién narices es está niña y por qué fue tiroteada por un hombre perteneciente al grupo terrorista TTP, de origen pakistaní y asociado al movimiento talibán, ¿verdad? Pues yo os lo voy a explicar, pero iremos por parte. Primero os diré quién es Malala, después cuál es su causa y, por último, el porqué de que TTP la quiere ver muerta.